Lean "Brujo" Renner, desde el oscuro Nuevo Orleans

Lean “Brujo” Renner, desde el oscuro Nuevo Orleans

Desde la ciudad del vudú

Lean es un chico afroamericano nacido en Nueva Orleans (Luisiana) en la década de los 90. Creció en la zona al sur del Mississipi, en un barrio de clase baja con un alto índice de población migrante, especialmente de paises del otro lado del charco -europeos y africanos. Su padre, estibador, murió cuando él tenía unos 5 años en un accidente laboral. Su madre se pasaba el día fuera de casa, tratando de llevar el dinero suficiente para subsistir. Si algo recuerda Lean de su juventud es a su madre en la mesa de la cocina con un montón de papeles, avisos de embargo y llamadas amenazantes para que pagase. Tanto a él como a sus 3 hermanos los cuidó principalmente su tía, a la que recordará siempre por las nanas, cuentos e historias que les contaba sobre Nueva Orleans, las brujas, la magia y los monstruos que purulaban por las ciénagas. Lo cierto es que toda esa majadería causaba pavor en el joven Lean. Conforme fue creciendo descubrió que aquello no eran más que historias, invenciones y leyendas, sin embargo le encantaba investigar sobre ello. Su tía le había enseñado un par de trucos y lo había llevado en numerosas ocasiones a ver a brujas, pitonisas y cualquier antro de mala muerte que dijera hacer uso de magia o brujería. Animales en frascos, megunjes apestosos, incienso ariendo, extrañas palabras y canciones junto a una bola de cristal. De alguna forma se sentía cómodo con todo aquello, veía la mezcla de miedo, respeto y admiración de la gente que iba por esos lugares. Los turistas se dejaban auténticas cantidades de dinero en un engañabobos. Nunca creyó en aquello, o eso se decía él. Se empapó de aquella cultura. Jazz, Whisky, Incienso y magia negra. Misterio: Se vende.

Su tia murió cuando él tenia unos 16 años. Sus hermanos eran mayores y se fueron de casa. Quedó él solo con su madre, a la que ahora si lograba ver un par de horas al día. Pasaron pocos meses en los que su madre también cayó enferma. Le diagnosticaron un cáncer que podía luchar, pero pese a tener un seguro médico por su trabajo, no cubría apenas un 20% de los gastos sanitarios. Lean se vio forzado a empezar a aportar a la economía familiar, por lo que empezó a moverse en la noche de Nueva Orleans en lo que había: Bartender, repartidor, guía turistico etc. Lo cierto es que no le iba mal. Era nativo de la ciudad y la conocía mejor que nadie, con todos sus secretos y leyendas negras. No tardó en ganarse unas buenas propinas por parte de turistas con sus historias e indicaciones. Llegó a algunos acuerdos con establecimientos para llevarles turistas para ser desplumados por tarotistas o brujas de mala muerte, llegando incluso a formar parte de las estafas, preparando un buen show para sus “clientes”.

Se labró cierto renombre en Nueva Orleans, momento en el que atrajo demasiada atención sobre el joven Lean. Era espabilado y sabía donde se metía, pero aquello era el dominio de gente que estaba dejando de ingresar lo que él estaba estafando. Orgulloso e inexperto, prefirió rechazar la “oferta” que recibió y continuó por libre. Apenas unos meses mas tarde ya estaba lamentando su situación. El tratamiento que estaba ayudando a pagar a su madre dejó de expedirse en Nueva Orleans, su casero los estaba expulsando de su casa de toda la vida y todo aquel con quién ataño trabajaba le dió la espalda y le dificultaba su “trabajo”. La ciudad que amaba lo estaba expulsando. ¿Pero qué podía hacer él a unos meses de cumplir sus 18 años entonces?

Con algo de efectivo, una maleta y su madre a cuestas, tomó un vuelo hasta Liberty City. Le habían hablado de ella como la ciudad de las oportunidades y desde el centro de salud que trataban a la madre le habían recomendado un médico allí. Allí se asentaron, en un viejo edificio de apartamentos en el que alquilaron una pequeña habitación para ambos, con cocina y baño compartidos en Red Hook. No era un mal sitio del todo, era una zona bastante viva junto a unos astilleros y una zona de talleres mecánicos.

Pasos en Liberty City

Los siguientes meses, los pasó trabajando de bartender en el garito más cutre que había en la zona. Era bastante frecuentado por los trabajadores de la zona tras la jornada laboral. Tenía un aire a pub irlandés, pero el permanente olor a grasa, combustible y sudor que traían los trabajadores hacía parecer aquello cualquier otra cosa.
Ruth, o Rutherford, era un parroquiano de dicho garito. Congenió bastante con Lean y se contaban sus batallitas y anécdotas. Lean le hizo un par de favores a Ruth y fue cuando ambos empezaron a conocerse. Ruth era un tipo blanco, corpolento, gorro de lana, barba castaña en el ocaso de su color, generalmente manchado con grasa de motor, montaba una vieja Bobber militar customizada, y portaba identificaciones de MC que Lean no entendía. Trabajaba en un taller y luego se iba con otros como él al bar y a hacer ruido con sus motos cada vez que podían, como mucho se metían en alguna pelea, y posiblemente más por diversión que por cualquier otra razón.

Por desgracia, las facturas médicas de la madre de Lean no paraban de incrementarse y el sueldo que recibía no era suficiente. Consigió algo de pasta de un prestamista, lo que le dió para un par de meses adicionales, tras los cuales todo se fue a la mierda. Su madre sufrió de un empeoramiento severo de su delicada salud y pasó varias semanas ingresada en cuidados intensivos, con Lean pendiente de ella. La mujer salió de aquella, pero Lean volvió a pedir dinero prestado, con unos intereses totalmente imposibles. Con su madre ya en casa, no tardaron en abordarle los prestamistas en el garito donde seguía trabajando. Lo tomaron cuando el bar estaba cerrando, lo llevaron a la parte de atrás donde le pegaron una gran paliza. Ruth acudió a ayudarle, por lo que Lean acabó contándole su pésima situación económica e identifió a quiénes se había visto obligado a recurrir. Sin decir nada Ruth cargó con Lean hasta su vieja Bobber y lo llevó a una especie de bar-taller donde le trataron las heridas. No podía hacer más pero ya había hecho más que nadie. Para distraerle, Ruth se refirió a Lean como “Brujo” y le pidió que le echara las cartas. Lean o, como ahora lo llamaban: “Brujo”, pasó el día haciendo lo que siempre ha hecho, estafar a la gente, pero como se sentía en deuda con esa gente lo hizo simplemente por pasar el tiempo, también habló algo de las motos que llevaba esa gente, comentó que le gustaría tener una, moverse con libertad, lejos de las cadenas del trabajo, su madre y las deudas. Pasado el día y volviendo a llegar la noche, Ruth lo acercó de nuevo a su casa para ver como salían varios tipos enmascarados desde el portal de su edificio de apartamentos. Alertado subió hasta su casa. A llegar al pequeño apartamento, no pudo ni asomarse a la puerta cuando recibió un nuevo puñetazo que lo dejó tirado en el suelo. Lean se recompone lo justo para ver al atacante, el maldito usurero prestamista. El apartamento está patas arriba, su madre tendida en el suelo y el tipo en la puerta, impidiéndole la entrada. Lean se incorpora rápidamente y enmbiste al usurero. El tipo las ve venir, lo esquiva y se burla de Lian. La madre continúa en el suelo por lo que Lian se aproxima a ella, tratando de ver qué le pasa. La mujer carece de pulso y tiene marcas de ahogamiento en el cuello. Con lágrimas en los ojos Lian se vuelve hacia el usurero justo para ver como le encañona con una pistola de 9mm. Se queda petrificado, no reacciona, no tiene nada por lo que reaccionar. Ya está. Hasta ahí llegó todo. No tiene nada por lo que luchar. Si no era en ese momento hubiese sido en unos años.

Parece que el tiempo se para, se quedan ahí ambos unos minutos. El usurero no sabe cómo proceder, ve en el rostro de Lian que no tiene nada que perder. Duda sobre si es un farol o realmente está dispuesto a morir. El orgullo del usurero le impide apretar el gatillo, él siempre cobra las deudas, y no sería la primera vez, y menos con un niñato negro. No hay ni un ruido, ni un solo movimiento del aire, ni una sola respiración cuando de repente el usurero escupe sangre hacia Lean. Lean continúa paralizado, sin entender ese movimiento del usurero, cuando vuelve a toser sangre y acaba desplomado en el suelo. Detrás aparece Ruth mirando fijamente a Lean. El chico se encoje y se queda mirando al usurero -está muerto- y entonces reacciona y va hasta su madre. Ruth lo toma del brazo y tira de Lean hasta fuera del apartamento, se agacha levemente y se le pone frente a frente: “Te tienes que largar. Van a volver. Los has visto salir antes. Volverán en cuestión de minutos”. Lean no reacciona, Ruth suspira y carga al chico en hombros como un saco de patatas. Se queja y respira fuerte pero lo saca del edificio y lo lleva hasta un almacén/trastero. Se queda con Lean hasta que por fin, empieza a reaccionar.

Durante los siguientes meses, se mantiene oculto de todo. Apenas sale del trastero y si lo hace es porque Ruth lo acompaña o lo lleva a algún lado. No puede siquiera enterrar a su madre ya que es sospechoso y lo encerrarían nada más verle, sin opción a explicaciones. Nadie se preocuparía de un negro más en prisión que dice ser “inocente”. Ruth le toma bastante aprecio y trata de distraerle contándole un poco su vida y su historia, que se reduce al MC en Liberty City. Como Lean no tiene nada que hacer en el almacén cuando está solo, empieza a trastear con lo que encuentra allí: viejos muebles, piezas de motor y de moto y una bagger que había sufrido un grave accidente hacía años. Lean no tenía ni idea de mecánica, pero con varios manuales antiguos y algo de guía de Ruth se entretiene en desmontar pieza a pieza la moto y trastear con ella.

Precedieron, al menos, un par de amagos de suicidio. Lean no tenía nada por lo que seguir, ni motivación alguna, aunque finalmente no procedía y algo en su interior le decía que aún podía tener algún propósito en la vida.

Tras dos meses “encerrado” en ese trastero, oculto del mundo, acabó de reparar la Bagger e instintivamente la sacó del local para ver evaluarla. Ruth vió aquello y decidió cederle la moto además le comentó que había conseguido que lo contrataran en su clubhouse para que trabajase de bartender. De alguna forma, Ruth estaba ocupándose de Lean, el cual tardaría bastante en agradecer lo que estaba haciendo por él. De alguna forma volvió a una rutina y fue cicatrizando los meses de depresión que le habían precedido. Empezó a montar con frecuencia en esa vieja Bagger cuando no estaba trabajando en la clubhouse. Allí seguían con la coña del “Brujo” y acabó siendo bastante conocido en la zona. Cuando acababa la jornada, continuó trabajando en la vieja moto, como pago por la ayuda de Ruth, la modificó y restauró por completo. Con el tiempo empezó a salir de rutas y fiestas con los miembros del MC, aunque su idea fue siempre mantenerse completamente al margen, simplemente pasándolo bien y ganándose la vida en lo que decidía que quería hacer con su vida. Se debatía entre volver a Nueva Orleans, quedarse en Liberty City o aventurarse hacia algún otro lugar algo más tranquilo. Con el tiempo acabó portando un parche de Hangaround del MC, del cual no sabía si sentirse orgulloso o no. Empezaba a entender qué significaba y no tenía claro si él quería aquello. Tenía muchas cosas buenas y le habían ayudado todos a recuperarse, de alguna forma u otra, especialmente Ruth, y se lo debía al menos a él, siempre aplazaba cualquier decisión definitiva al respecto.

Pasaron los meses, y parecía que todo el asunto era ya agua pasada. Nadie había reconocido al “Brujo” ni lo había relacionado con el asunto de los usureros, pero de alguna forma Lean logró ver a uno de los tipos que solía trabajar para ellos en la zona del clubhouse. Por desgracia ahí estaban y estaba clara que la situación sería insotenible.

Psicología

Lean Renner es un chaval afroamericano que ha tenido que ganarse la vida como ha podido. Viaja entre la inocencia de la juventud y el tenérselas que apañar como puede. Explorará el mundo bajo un prisma un tanto psicodélico. Las leyendas e historias de brujería y vudú, la ciudad racista pese a ser metropolita en la que se crió, y unos sucesos familiares bastante duros marcan definitivamente su psicología.

Rasgos psicologicos principales:
-Inocencia. Al ser tan joven tiene aún muchos elementos de inexperiencia y timidez que marcarán un caracter mas o menos afable ante extraños, aunque siempre es altamente prudente a la hora de iniciar conversación con estos, especialmente si se trata de blancos. (Este caracter se espera evolucione con el tiempo)
-Carácter trabajador. Se gana la vida como puede pero con su esfuerzo. Valorará en gran medida el riesgo-recompensa de la mayoría de sus acciones. No busca meterse en líos para conseguir sus objetivos e intentará salirse por la tangente.
-Tendencia a la depresión. Dados sus recientes acontecimientos, el chico tiende a ver las cosas bastante pesimistas. Por otro lado, hay distintas acciones o elementos que le proporcionan gran esperanza, lo que le motivan a moverse. (Este caráter se espera que evolucione con el tiempo)
-Estafador/mentiroso por defecto dada su forma de ganarse la vida.
-Esoterista. Es dificil discernir, de entre las leyendas de brujería y timos que hace, entre qué cree y deja de creer. El estafador/mentiroso puede acabar creyéndose sus propias mentiras y la juventud no ayuda a Lean a aclararse. En general sabe que lo que hace no es más que un medio para seguir viviendo, pero en el fondo acaba creyéndose muchas de las leyendas, conjuros y rituales que practica. Eso lo hace especialmente convincente hacia otros, pero le pueden jugar una mala pasada si llega a creerse por completo sus “teatros” místicos.
-Alta influencia de factores raciales en sus decisiones reacciones. Al ser afroamericano siempre ha tenido problemas, aunque nunca serios, por su color de piel y raza. Intentará desviar el tema, aunque pasado cierto límite su orgullo personal será más importante y se defenderá con lo que pueda frente a ataques por su raza.
-Valores políticos anarquistas y antisistema. Sus origenes trabajadores, afectados por la muerte de su padre en accidente laboral y la muerte de su madre indirectamente ligada a la carencia de un sistema de salud o alguien que la cuidase han provocado un amplio rechazo al status quo de la sociedad americana. El sistema está manipulado para pisotearlo a él y a los que son como él para que luego blancos, ricos, gordos, vayan a derrochar su dinero en putas, vicios y drogas. Este rasgo va también muy ligado al tema racial, además del social.
-Alta religiosidad. Educado cristiano, evolucionado a “esotérico”, o creencia de que existe algo oculto que mueve el mundo y se manifiesta de muchas formas. Cree en la ciencia, aunque cada vez se cree aún más las “ciencias ocultas”.
[font=Georgia]-Origen familiar francés. Valora la cultura francesa como más sofisticada que la americana por su origen de Nueva Orleans. Habla algo francés, aunque no mucho, y principalmente se trata de canciones, leyendas, cantos y algun que otro elemento esotérico.
-Alto valor sentimental de objetos materiales. Ya sea por si mismo, o por el esoterismo, valora sentimentalmente los objetos materiales sobre su valor capital. Su historia, quién lo ha tenido, qué ha hecho con él y que oscuros secretos lleva asociados.
-Influenciable. Es joven y su caracter no está totalmente formado, es relativamente fácil de convencer en muchos temas del día a día, sin embargo es buen influenciador en temas que domina con soltura. (Este carácter se espera que evolucione con el tiempo)

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Lean “Brujo” Renner, desde el oscuro Nuevo Orleans

Leaving Liberty City

Pasaron los meses, y parecía que todo el asunto era ya agua pasada. Brujo se pasaba el día en el clubhouse trabajando y pasándoselo en grande, hizo buena piña con algunos miembros y prospects. Nadie había reconocido a “Brujo” ni lo había relacionado con el asunto de los usureros, pero de alguna forma Lean logró ver a uno de los tipos que solía trabajar para ellos en la zona del clubhouse, demasiado atento para ser una simple coincidencia.

Ruth y todo full color estaban en templo, llevaban un par de horas allí metidos, así que Lean se quedó a lo suyo sin quitarle el ojo de encima al tipo. Tras templo, Ruth había quedado con Lean para hacer una pequeña ruta a algún lado. Tras unos 30 kilómetros saliendo de Libety City paran en un área de servicio para repostar. Ruth no presentaba buen aspecto. Lean aprovecha para adelantarle lo del tío que había visto y que solía trabajar con los usureros. Ruth asintió, sabía a qué se refería y posó su diestra sobre el hombro de Lean diciendo: “Brujito, no todo sale como uno quiere… voy a necesitar que me ayudes con unos asuntos en San Andreas. Allí entenderás todo. Yo mientras tanto me ocuparé de ese asunto. Esa gentuza lleva mucho tiempo dando problemas, no solo a tí y va siendo hora de que se les erradique de Liberty City para siempre”. Lean mira confuso a Ruth pero finalmente accede sin quejas, no tenía motivo alguno para no hacerle caso y le estaba cuidando como nadie lo había hecho antes.

Lo que Lean no sabía es que dicho viaje no tendría retorno. Ruth -sabiamente- pensaba que Lean no duraría mucho en Liberty City. Un negro con sus “antecedentes” no aguantaría el proceso de prospect allí, demasiado egocentrismo de muchos de los miembros, demasiadas loas al pasado, y demasiado joven -además de negro- como para darse cuenta de que el tío valía. La gente había dejado de ver el interior para juzgar simplemente la portada. Ruth sabía que cualquier capítulo fuera del capítulo madre sería menos polémico con el chico y quizás lo consiguiese. Visto su estado, especialmente mental, no duraría apenas unos meses en la calle. Tenía además buena relación con el capítulo de San Andreas y por esa razón lo mandó allí, donde le echarían un cable con el chico.

Ruth no quiso darle las nuevas a Lean, necesitaba que primero estuviese en San Andreas. Eso le partía el alma, quería compartir ese momento con él, al fin y al cabo lo había apadrinado como prospect, la mesa lo había aceptado a regañadientes, y su decisión definitiva era mandarlo lejos para asegurar su supervivencia. Él estaba ya mayor y no tenía la energía del pasado para conducir a Lean pero quería ponerle un rumbo al chaval. Creía que podía tener un alto potencial, aunque necesitaría primero encajar. En Liberty City tenía claro que no encajaría, así que conforme salió de la mesa mandó una misiva hasta Paleto Bay.

Tras la ruta, ambos empezaron a organizar el viaje de Lean. Varios puntos de referencia y algunos contactos en la ciudad de Los Santos para un asunto de un piso que tenía Ruth. “Vale Brujo, si lo tienes claro marchas esta misma noche y así puedes aprovechar el día en Los Santos. Tienes solo ida comprada, porque lo mismo lo resuelves en un par de horas que necesitas varios días. Tienes ahi una tarjeta con el abogado con el que tienes que hablar, es sencillo, no te preocupes, pero yo no puedo ir ahora mismo. Si necesitas algo importante tienes un capítulo allí, en Paleto Bay. Creo recordar que están en el norte del estado, un pueblucho. Te puedes pasar igualmente a verlos, supongo que puede ser interesante. Que yo conozca bien por allí han pasado varios de Liberty City o que pasan por aquí con frecuencia. Son buena gente así que no seas gilipollas con ellos.”
Lean vuelve a asentir, sin saber qué decir, se queda unos minutos memorizando las indicaciones y finalmente se despide de Ruth: “Te veo a la vuelta, tengo un par de temas en el bar pendiente”. Ruth suelta una risa irónica y no comenta nada más. Lean se encoje de hombros sin entender nada de nada, así que tras aquello, puso rumbo a San Andreas, con una mano delante y otra detrás, y sin saber bién qué tenía que hacer.

Arriving San Andreas

Fue pisar un pie en el suelo tras bajar del avión, ya en el LSIA, y sentir que algo no funcionaba correctamente. Lean se sentía fuera de lugar, casi en las mismas circunstancias en las que pisó Liberty City… y no es que hubiese acabado bien para él nada de eso. Tomó aire con fuerza y se tranquilizó, diciéndose a sí mismo que no podría ser peor que Liberty City, o que Nueva Orleans, o que ningún sitio. Iría con cuidado y no debería pasar nada.

Tras el típico “control rutinario y totalmente aleatorio que no tiene nada que ver con tu color de piel, negro que me estás contando, ahora si que te voy a cachear deja de vacilarme, no soy racista pero tú actúas sospechoso y blablabla” se acercó a un rent a car y pilló un coche por unos días. Hasta el día siguiente no tenía cita con el abogado así que pensó que un buen punto de partida sería la referencia de Paleto, por si pasaba lo impensable, aunque esa gente sudaría de un puto negro random que les llama a la puerta. Descartó un poco la idea y se perdió por la ciudad de Los Santos hasta bien entrada la noche ya que acabó haciendo botellón en un mirador en la zona pija de la ciudad. No se necesita mucho más que una botella de alcohol para socializar y eso es universal. Una chica, Sel, estaba dispuesta a acogerlo en su casa pese a simplemente haber preguntado por un buen motel o lugar de habitaciones por días, pero un grupo numeroso de moteros del club habían aparecido por ahí, entre ellos un negrito llamado DK, que finalmente lo arrastraron hasta el motel de Paleto. Lean no se había identificado como tal, pero supuso que Ruth había dado aviso y enviado alguna foto u algo.

Al día siguiente, salió pitando de Paleto para arreglar los papeles de Ruth. Listo eso, volvió por Paleto para presentarse formalmente y medio ir diciendo adiós. En principio sus asuntos acabarían esa tarde o como mucho al día siguiente. De hecho ya estaba mirando vuelos de vuelta e iba a llamar a Ruth cuando el Secretario, Aeropuerto, lo llamó a sede. Lean entró acojonado. Ambos se habían soltado un par de borderías la noche anterior, en la fiesta, pero el tipo al fin y al cabo era Secretario y Lean no quería joder nada para Ruth.

Así que con el rabo entre las piernas escuchó lo que tenía que escuchar. Quedó paralizado. No sabía realmente que sentir. Ruth había solicitado un traslado desde Liberty City a Paleto Bay. Pero no tenía sentido, porque Lean no era del club, no aún, era un simple Hanga, y no el mejor. Sin entender nada, repreguntó a Aeropuerto. Le contó que en la carta mencionaba que había sido propuesto en mesa de Liberty, a petición de Ruth, y aparentemente aceptado. Lean no sabía absolutamente nada. Tras un rato a Aeropuerta le dio pena Lean y lo mandó afuera tras decirle que su traslado se tendría que aprobar en la mesa de San Andreas.

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Lean “Brujo” Renner, desde el oscuro Nuevo Orleans

|DEALING WITH COPS|

¡Me cago en mi vida, negro! ¿Que coño está pasando ahí dentro? Recapitula. Llegan un par de pavos, gilipollas, como la mayoría. Le arreglas el carro. Los dejas encerrados. Entra gente del club y cierras detrás. Y de repente 4 patrullas con sus respectiva parejita de maricones. Qué mierda habrá pasado ahí dentro, que mierda habrán hecho esos tipos, y qué mierda hacen viniendo al taller si la han liado…

Echo las manos al aire. Estoy seguro que alguno se está reteniendo para no dispararme. Negro en el norte, objetivo primordial, seguro que dicen por radio que soy terrorista o algo. Putos blanquitos con placa. No van demasiado de malas. O igual mi cara de pánico me delata como lo que es, que no tengo ni puta idea de que va esta vaina. Debería ser un hijodeputa, poner cara dura y vacilarles un poco y echarlos de aquí, pero ni de puta coña les doy la excusa para dispararme, lo veo en sus putas caras, están deseándolo.

Intento preguntar qué pasa. Estoy tan nervioso y pendiente de todo que no me sale. Me interrogan si ha pasado algo. No tengo ni idea de qué decir, digo lo que sé, que ni puta idea. Literalmente estaba ahí parado en la puerta del taller. No he escuchado nada, igual por los nervios. ¿Habrá sonado algún disparo? ¿Habrán llamado desde dentro? Esto último lo dudo. Le habrán pegado una paliza a los dos pavos y alguien habrá oido algún grito o ha visto algo por la ventana. ¿Seguro no he oido un disparo? Son paranoias mías creo.

En cualquier caso, no pienso dejar que entren al taller. Uno de los sheriff no se traga nada, me dice que quiere reparar un faro o algo del patrulla. Empiezo a sudar y a temblar. Le digo que de una, que en cuanto acaben con unos clientes que están dentro, vía libre. Igual he dicho demasiado, debería haberme inventado algo. ¿Pero qué cojones les digo? Me cago en la puta negro, tienes que ser más resolutivo.

Cuando estoy a punto de salir girarme para golpear la puerta del taller y gritar sálvese quién pueda para salir por patas de allí se empiezan a mover los ocho sheriffs hacia los patrullas. Me quedo mirando perplejo la situación en lo que tomo aire a bocanadas, creo que llevaba sin respirar como media hora. Ostia puta. Creo que me he salvado por la puta campana. Se habrán tiroteado en algún lado, habrá saltado un aviso de estos de “poligoma abatido” e irán todos corriendo. Suspiro aliviado.

Me mantengo allí, aún alerta porque supongo que acabarán volviendo y dudo que dejen, lo que sea que pase dentro, pasar. Pasado un tiempo eterno, abren la persiana desde el interior, saliendo todos con Aeropuerto siendo cargado. Dejan la persiana entreabierta, pero no quiero ni mirar. Los dos tipos no salen y empiezo a temerme lo peor. Los del club llevan a Aeropuerto a algún lado, salen cagando leches del área de servicio de Paleto y yo me quedo allí cual pasmarote.

Dentro de la parálisis que me provoca la situación, algo se enciende en mi cabeza. “Si te pillan aquí quieto, con lo que sea que haya dentro te cae la del pulpo. Y si dejas lo que sea dentro para que lo pillen te cae otro”. Llamo a Hank, pero ni siquiera él se aclara con qué decirme, que no decirme, que hago o que dejo de hacer. Cambia de opinión 3 veces, y yo otras tres. Como entiendo que el sheriff está en dios sabe que, cruzo los dedos porque se estén dando de tiros con alguien lejos de Paleto y a mi me de tiempo a hacer la gilipollez del siglo que se me pasa por la cabeza.

|CLEANING THE F***ING MESS|

Entro al taller casi arrastrándome al interior y bajo la persiana. Enciendo las luces y veo el panorama. El coche perfectamente arreglado, salpicado de sangre. Y los dos tipos. En el suelo. Claramente sin vida. Unos goterones de sangre por todos lados y el suelo hecho un cuadro de rojo sobre hormigón. Por la cantidad de sangre han tenido que morir desangrados. Intento relajarme, estoy a punto de echarme a llorar, a punto de que me de un ataque de pánico y a punto de liarme a gritar como si mi vida pendiera de ello. Pero si grito esos sheriff van a venir y me van a disparar, porque soy negro y estoy junto a un par de cadáveres, y ya se como acaba esta historia.

Doy un par de vueltas alrededor, sin saber qué hacer. Dos tíos cadáver y un coche. Puta mierda negro. No es solo un problema, son tres. Más la limpieza. Movido por el puro terror de que de repente entre alguien o el sheriff o la policía al taller hago lo primero que se me pasa por la cabeza, que es cargar a los dos pavos en el coche, puentear el coche y fingir un accidente. Posiblemente tirarlo al agua y saltar antes… así que sin pensarlo apenas me veo tirando de un cuerpo por los sobacos y metiéndolo en los asientos traseros del coche. Me vuelvo a paralizar. ¡Negro eres imbécil! Los debería haber metido al maletero, luego podría ir tranquilamente a dejar el coche en algún lado. Pero ya estaba todo manchado de sangre. Tapicería, puertas y yo mismo. Como desde fuera no es tan evidente la sangre lo siento en el asiento y le pongo el cinturón, intento que se quede tieso. ¡Dios que puto repelús, que puto asco, que cojones es todo esto! Instintivamente ya estoy haciendo lo mismo con el otro tío y repito el procedimiento. Genial, ahora tengo a un par de gemelos fiambre en la parte trasera de un coche. Lo normal loco. Igual los pongo a bailar ahi detrás o algo, hahahahahahá. Loco acabo yo. Buah y como me vea alguien con los dos payasos fiambres detrás… vaya jambo se va a montar. Buah, les quito el cinturón como pueda y los tiro del coche en marcha… Mira no se, ya veré. ¡Ostia puta que puta mierda, negro!

Vale, ya tengo los dos payasetes ahi detras. Mira que callados. Y que guarrería en los asientos. Menos mal que lo que sea que llevan puesto es oscuro y no se ve de lejos la sangre… salvo que te fijes bien… Mierda, tengo que dejar esto limpio. Va venga, pillo una fregona, lejía o lo que sea en galones y seguro no es para tanto. Juro que si entra la policía ahora le prendo fuego a todo esto. Me paso los siguientes 20 minutos riéndome en voz baja para ocultar el nerviosismo que tengo encima mientras friego toda la mierda del suelo. Si no estuviese cagado de miedo…

Buah ¿y ahora como me llevo el coche? No he encontrado las putas llaves ni nada en las cosas de los panas. Llamo a Yang… me manda a tomar por culo. Que use una grua. ¿Enserio? ¿Voy con una grúa a llevar un coche que no es mío con dos cipotes en los asientos de atrás, más tiesos que la mojama? Me cago en mi estampa.

Pillo un par de parasoles de estos de ventana que he visto alguna vez en el almacén. Empujo el coche al fondo del taller y apago las luces. No se debería ver mucho. Abro la persiana entera, salgo a por la grua y entro de nuevo como un rayo, marcha atrás con la grúa. Intentando que se ve a lo mínimo, logro subir el vehiculo a la grua. Tras asegurarlo a lo alto me monto a la grua y e inicio la marcha. ¿Y ahora qué, genio? No conozco apenas San Andreas como para ver donde mierda dejo un puto trozo de chatarra con dos cipollos hechos moñeco dentro. Tomo la autovía de Señora, la que está mas cerca del taller realmente. Supongo que fuera de Paleto será más fácil encontrar algún sitio, y más dificil que lo relacionen… Paso por el camping, la zona hippie… Dios mio que no me paren. Si me intentan dar el alto juro por mi tía que le tiro el coche con los dos moñecos dentro al patrulla, y que sean 4 moñecos y una obra de arte moderna. Me desvío en Grapeseed. Seguir por la autovía no tiene puto sentido. Veo el viaducto bajo la autovía. No parece muy mal sitio…

Me bajo, miro alrededor, no se debería ver mucho… pasa una moto, hago como estoy tomando el aire, intentando que la atención vaya a mi y no a los dos moñecos que tengo en el puto coche en la grúa. Mira, que le follen. Ahora o nunca. Si me pillan que sea huyendo con una puta grua de varias toneladas. Me inventaré algo… que fui a por el coche y vi el percal. Me asusté. Alguna cosa de esas. Estoy sudando como el puto payaso del McDonalds. Voy cortando las cinchas, no pienso ni molestarme en retirarlas y guardarlas. Desengancho el cabestrante. Le doy a la rampa. Baja ya coño, es para hoy. Venga, el coche ya cae. ¡Toma golpe! ¡Negro eres un genio, si no te habían visto ahora te ha escuchado medio Estado! ¡Que le follen! Corro hasta la cabina y tras darle rápidamente a la palanca de recuperación de la plataforma salgo lanzado de allí, maldiciendo y suplicando a la vez porque no me hubiese visto nadie. Avanzo hasta Grapeseed, dejo la grua aparcada a plena vista, demasiado evidente, pero no voy a poder largarme con una puta grua.

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Lean “Brujo” Renner, desde el oscuro Nuevo Orleans

|TRIPLEPOINT|

Pasan las horas. El inevitable paso del tiempo. La cabeza continua dando vueltas, el corazón en un puño, dolido, y como si se parase inexplicablemente y luego volviese a latir. Respiración agitada, la habitación da vueltas alrededor. ¿Qué ha pasado? Un sentimiento de culpa vuelve a inundar todo. Una fuerte discusión. La paliza, el amago por defenderse y la rendición absoluta segundos después al ver que no iba a servir absolutamente de nada. Una nueva paliza. Escuchar que no es suficiente y la… la humillación posterior.

Me viene algo que no tiene nada que ver, pero que ilustra cómo me sentí y explica un poco como me siento ahora mismo. Justifica, en parte, la cagada posterior. Cuando se somete una sustancia, agua, a ciertas condiciones de presión y temperatura, hay un punto concreto, el punto triple, donde la sustancia está a la vez en sus tres fases (sólido, líquido y gas), cambiando constantemente entre las tres, sin parar. Infinitos cambios en fractales de tiempo ínfimos. Si alguno de los parámetros varía, se decantará hacia algún lado. Ese día alcancé mi punto triple. El daño físico y psíquico se alinearon para hacerme sentir fuera de mí. Mi cuerpo y mi cabeza se separaban, y además lo veía como desde una tercera persona. Como si cuerpo, mente y alma se separasen, mezclasen, intercambiasen y al final fueran uno, y tres a la vez. . Como cuando dicen que ves tu vida pasar cuando estás a punto de morir, pero sin serlo así… o igual sí que estaba a punto de morir pero se adelantaró la visualización de la “película” unas horas.

Intento recapitular todo lo sucedido. Lo cierto es que poco o nada tiene sentido o anticipa la magnitud que alcanzará. El efecto mariposa, supongo. O hacer una montaña de un grano de arena. O, en este caso. Cuando el clavo ardiendo al que te agarras acaba por achicharrarte y empiezas a caer al vacío. Hacia la nada.

|WHEN HOPE’S GIVEN UP|

Destrozado, humillado salí del bar cagándome en todos ellos, mandándolos a la puta y dando un portazo. No me quedaba absolutamente nada. En aquel momento solo pensaba en salir de allí por patas, quizás volver a Liberty, cagarme en el maldito Ruth que me mandaba a San Andreas engañado para que lo único que reciba sean humillaciones, vejaciones y odio irracional.

Mat me ve al salir, pregunta que pasa. Le espeto que me piro a Liberty, que no aguanto a tanto gilipollas junto. Me insiste en que me relaje y ya se verá qué pasa. Insistí en que ya daba igual, ya estaba todo perdido,que no pensaba arrastarme por algo que claramente no me merecía la pena y donde claramente no querían que estuviera. Soy un puto negro, ¿qué pinto yo aquí? No sé ni qué pintaba en Liberty siquiera. Debería haberme quedado en Nueva Orleans, en mi puto barrio de toda la vida. Siempre he logrado ganarme la vida como he podido, si la cosa estaba jodida pues ya iría viendo, pero sería en mi barrio, no en el quinto carajo o donde sea que esté ahora. Esa libertad para elegir una familia, de irte de ruta con la burra o de simplemente hacer lo que te de la absoluta real gana, evidentemente no son para mí. No para el trozo de mierda que soy.

Como no entro en razón y estoy decidido a lagarme Mat me convence para que antes hablásemos algo. Me lleva al muelle de Paleto. Continúo de los nervios. Mat me empieza a contar cosas, para animarme, para hacerme ver que es solo un bache. Yo estoy de un negativo que lo único que hace es despreciarle, decirle que no e incluso llego a ignorarle.

Lo siguiente que pasa no sé ni cómo sucede. El tiempo se paraliza, y sin embargo todo pasa muy rápido. Veo que saca una pistola, vintage creo que la llamó. No le presté mucha atención, la verdad es que me importaba una mierda lo que fuera eso o lo que hiciese o dejase de hacer con ella. No se ni lo que me dice, pero me incita a que deje de lloriquear, de dar por culo y que me pegue un tiro en la cabeza si tan mal lo veo todo. Estoy tan cabreado conmigomismo, con el mundo y con todo en general que tengo el arrebato de cogerle la pistola y pegarmela a la sien. Creo que se sorprende. Posiblemente fuese un farol y en aquel instante no se si mi amago de pegarme un tiro llega a farol o voy totalmente enserio. Me quedo quieto, con el cañón presionando mi sien derecha, con el índice acariciando el gatillo y mi mirada clavada en Mat. De nuevo, no sé cuanto tiempo pasa. Escucho el corazón latir tan fuerte y el torrente de pensamiento es tan rápido que no capto nada, se me embota la mente. Mat, visiblemente nervioso empieza a reaccionar y a intentar evitar lo aparentemente inevitable, lo que ha puesto en marcha sin quererlo. Es todo tan confuso, tan rápido y a la vez tan lento, que no sé que me dice. La mayoría chorradas, pero si que hay algo que me pica. Acabar con todo es un pensamiento que me ha pasado varias veces, especialmente después de lo de madre. Supongo que nunca he tenido el arrojo o la capacidad para hacerlo de una manera tan sencilla. Y cuando has perdido toda esperanza parece la opción más sensata. Sin embargo, de alguna forma, me aferro a una pequeña mota luminosa en un mar de oscuridad. De nuevo, se que Mat me pica, me incita, me calma, el pobre no sabe realmente qué hacer. Y yo sigo paralizado con el cañón presionando cada vez más la sien. Creo que me sale hasta un moratón.

En algún momento del monólogo de Mat llega un sheriff a la zona, posiblemente alertado por alguien de que montase una escena allí. Negro y armado seguro que va a cargarse a alguien. Lo escucho gritar que tire el arma, pero es lo suficientemente prudente para quedarse lejos e irse acercando lentamente, posiblemente tras llamar refuerzos. El tipo me da igual, si opto por la vía rápida el no podrá hacer nada. Si opto luchar, bueno, ya veremos.

Finalmente, la palabrería de Mat me hace dudar, bajo ligeramente la presión que mantengo sobre el arma y se me cansa el brazo. Mat aprovecha para darme un golpetazo en la muñeca y se me cae el arma al suelo. Me dejo caer sin quitarle el ojo a la pistola. Cae a cámara lenta, y yo caigo y me hago un ovillo. Supongo que ya está. Esto es lo más cerca que has estado de finalmente hacerlo. Me rompo por dentro. Lo restante no son más que flashes de Mat, el Sheriff y varios paramédicos que tratan de convencerme de que me relaje, de que me esté quieto y lo típico que le dices a un suicida. Mi cuerpo y mi cabeza andan derrotadas pero hay algo que empuja y tiene otros planes. No soy consciente de ello hasta que empiezo a recuperarme de todo cual renacer del ave fénix.

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Lean “Brujo” Renner, desde el oscuro Nuevo Orleans

|THE NORTHMAN|

Seamos honestos, no me gustaba un pelo, y me fiaba entre cero y nada de él. Pero es lo normal, ¿no? Un tío que viene de Europa, de Noruega, que me saca como 10 años al menos, metro noventa y tanto, mazado y corpulento de los que te meten una torta y no quieres otra más, y una cara y aspecto que no invita a hablar con él.

Además, por esa zona es de donde son los arios esos. Y el tío es más blanco que la nieve. Supongo que no quería averiguar como era. El caso es, que vino de Noruega de manos de un tal Jordan, hijo de un tal Lucho -ni puta idea de quienes son-, porque había habido lío por allí y el capitulo lo habían disuelto. Le aceptaron el traslado y le dieron el prospect poco después de mi “incidente”. Solo el pensar que tendría que estar con él me ponía malo. Quizás por mi estado mental acabé hablando con él y todo eran paranoias mias. Es decir, tiene unas pintas horribles y es un “no te metas conmigo o ni me hables” de manual, pero tras varios cruces de palabras se me quitó el recelo que tenía sobre él, y empezamos ha hablar algo más.

Resultó que el chaval es tatuador, y bastante bueno, o al menos tiene el sentimiento que requiere las ideas que tengo en mente hacerme. Le expliqué un poco por encima lo que necesitaba. Me sorprendió gratamente su atención y que no me pusiera cara de que estaba hablando con un loco e incluso me propone algunas ideas y mejoras de detalles que yo había dejado más al azar o para decidir de ultima hora. Tras confirmar que me fio de su aguja y tinta, es cuando tengo claro que lo he juzgado increiblemente mal.

|ABOUT TO GET INK|

Nos ponemos manos a la obra casi de inmediato. Buscaba alguien para hacer tatuaje tradicional. Hay un dibujo que requiere de un procedimiento específico para que su significado sea completo, tenga sentido en este plano y en el otro, y no valía cualquier forma o cualquier herramienta para conseguirlo.

El primer paso eran las herramientas. Una máquina mecánica de tatuajes hubiera sido muy industrial. Buscaba algo de precision pero que permitiese trabajo lento y al detalle, armonioso, lento. No sería fácil pero buscaría la forma. Ray me habló de fabricar unas herramientas con astas o huesos de animal. Me pareció adecuado por lo que no tardé demasiado en dar con un buen espécimen que sería perfecto para lo que buscaba.

El problema estaba en que la leyenda que tenía en mente ya habia sido cazada y hecho trofeo. Era un animal magesetuoso, un corzo, mayor en tamaño a una hembra habitual. Según cuentan los cazadores esquivó la muerte al menos un par de veces. Era un animal único, que se las había apañado para esquivar su fin con éxito. Se trató de cazar al animal en numerosas ocasiones hasta que finalmente una gran batida pudo con ella. El cazador que dió el disparo de gracia aseguraba que el animal, pese a recibir un disparo certero aún tardó en caer. Se resistía a ser derribado por un hombre, o algo asi. Esas cosas suelen ser simples leyendas y cuentos, pero era lo suficientemente llamativo para que el trofeo mereciese la pena el intento.

Tomó a Rag, le dijo donde estaba el trofeo y se plantaron alli segueta en mano. Llevarse el trofeo completo sería complicado pero igual las castas del mismo era más sencillo. Rag entrenía a los cazadores del club de caza en lo que Lean se ocupaba de segar una de las astas. Acabaron dándose cuenta rápido de las intenciones, por lo que mientras intentaban disimular y buscar una “excusa” Lean acabó de segar la primera asta y partir la segunda. Con ellas en las manos salieron corriendo rezando por que no fuesen con rifle en ese momento. Tras un par de vueltas por callejones de Paleto llegaron a un lugar seguro donde evaluaron el botín. Serviría bien. Lean se quedó mirando a Rag, no esperaba que fuese con él a dar el golpe, al fin y al cabo era algo suyo y no de los dos.

Con el material listo, se dedicaron a prepararlo en lo que Lean acababa de definir los detalles del trabajo. Cortarían hasta seis trozos, los prepararon y perforaron para contener las agujas y por ultimo los prepararon para evitar infecciones y problemas de porosidad.

Y esto no sería más que el inicio de un trabajo del que Lean no tenía intención ni conocmiento. Tras pasarle un primer boceto a Rag, le detalló todos los elementos, sigiles, símbolos, su orden, prioridad, posicion y escala. El dibujo lo tenía estudiado. No era un tatuaje tal cual, tenía mucho trabajo y simbolismo esotérico por detrás, era en sí una especie de gran sigilo muy complejo que incluia referencias a los distintos entes cristianos y esotéricos de la cultura que habia mamado desde pequeño. Arcanos mayores y menores, ángeles, y una figura o sigil centralque sería la figura de mayor importancia en el conjunto. Estos sigiles también tenían referencias claras a los entes de la adivinación del tarot y del vudú. A efectos de alguien de fuera pudiese parecer casi una ouija, formada pro pentágonos, hexágonos, heptágono y octógono concéntricos que ordenan los distintos símbolos y sigiles, con una clara distribución geométrica. Rag, tras varios días de trabajo le dio una visión de conjunto, profundidad, oscuridad y otros detalles más estéticos de su cosecha que hacían el proyecto de tatuaje una auténtica obra de arte.

|INKING|

Tras unos días, y algunos preparativos adicionales empezamos con el ritual. Lo cierto es que lo tenia tan detallado y tan desarrollado que lo podía hacer con los ojos cerrados. Encontré un sitio que me evocaba cierto poder. Preparé la zona, coloqué algunos objetos, velas e inciensos, preparé mi mente y avisé a Rag que trajo todo el material. Serían varias largas sesiones. No era trabajo de un día.

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Lean “Brujo” Renner, desde el oscuro Nuevo Orleans

|THE DRUGHEAD BITCH|

A raiz de todo el tema de los tatuajes, me empecé a relacionar bastante con Rag, además de los temas del MC. Es por eso que me entero de primera mano de lo que andaba pasando por el estudio de tatuajes de Paleto. Lo cierto es que el negocio estaba abandonado a su suerte. El local es llevado por un tipo, relativamente decente, pero bastante dejado por la droga. Su única empleada es más de lo mismo. Rag me mencionó varias veces algunos problemas, especialmente con la chica. Parece ser que lo único que reciben en ese estudio son quejas y covers para las mierdas que tatuan bajo los efectos de las drogas. No solo no genera dinero sino que van a pérdidas a causa de los desastres y material que desaparece. A Rag le da bastante igual siempre y cuando le dejen tatuar y no toquen sus cosas. Se esfuerza en atraer gente y desarrollarse una cartera decente de clientes. Está tieso como yo, y se le da bien así que podría convertirse en una buena forma de pagar las cuotas del MC y darse un buen capricho de vez en cuando.

Por desgracia, todo paso adelante que Rag daba, acababa volviendo a la casilla de salida por culpa de la incompetencia de jefe y empleada. No bastando con eso la empleada estaba robando material de Rag. Todo lo que quedase sin supervisión desaparecía misteriosamente. Tras un par de avisos al respecto, ya que Rag no quería perder el empleo, le animé a ir a explicarle las cosas bien. No me importa darle un par de tortas a una yonki de mierda, y Rag me ha ayudado con el tema de las astas y el tatu, se lo debo.

Entramos al estudio, el jefe ha salido así que bajo las persianas y cubro la puerta en lo que Rag mete a la tipa en el almacen del estudio. No escucho gran cosa, pero los golpes y algún crito que salen del interior me dejan claro que se han mostrado las cartas. Finalmente Rag sale del sitio y la tipa se queda dentro. Asunto finalizado, tomamos las motos y nos largamos del lugar.

|AFTER THE BEATING|

Ambos salieron del estudio. Tras un par de vueltas por Paleto el Sheriff intentó darles el alto. La maldita yonki habría llamado al Sheriff. No pensaron en quedarse a saludar y lo perdieron por la autopista de Señora.

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Lean “Brujo” Renner, desde el oscuro Nuevo Orleans

|WHAT YOU HAVE NEVER BEEN|

El asunto de la tatuadora yonki y el jefe del estudio de tatuajes me tenía hasta los cojones. No solo eran unos drogatas de mierda, sino que encima -especialmente la yonki- se dedicaban a robar material a Rag y a cuestionar todo lo que hacía. De normal, lo cierto es que habría sudado de todo, pero he compartido lo suficiente con Rag como para que me importe que molesten a alguien de mi club, siendo también Prospect. No ibamos a involucrar a nadie del MC, ya que era algo personal y de apoyo entre los mierdecillas del club. Además, era un asunto sencillo dentro de lo que cabe. Mandar a tomar por culo a la yonki y sobre el jefe teníamos un par de ideas para dejarlo fuera de juego o conseguir que nos vendiese el local por la suma que fuese y luego darle el palazo de su vida.

Tras el toque de atención a la yonki para que se largase, había asumido que habría hecho caso. La había escuchado gritar cuando Rag la metió de los pelos en el almacén y entiendo que el mensaje estaba más que claro. Varios días después fuimos al estudio y la escena era dantesca. La yonki estaba con una abultada bolsa de deporte, con los ojos totalmente salidos de sus cuencas y que al vernos parecía que iban a salir disparados con tal de, supongo, evitar ver lo que iba a pasar a continuación. El dueño del estudio estaba dormido sobre el mostrador de la entrada, y por su aspecto se había estado chutando. La situación era totalmente repugnante.

Al vernos, la yonki dejó caer la bolsa, dejando evidente que había vuelto a robar todo lo que podía del estudio, posiblemente para largarse si aún le quedaba alguna neurona funcional, o bien para volver a chutarse y sudar de la amenaza. Podía ver claramente como Rag, parecía que iba a explotar, tenía las venas de los brazos que le acentuaban el claroscuro de sus tatuajes y en cualquier momento estallaría.

Lo siguiente pasa todo muy rápido. Rag empieza a soltar mierdas varias, con toda la razón del mundo aunque no recuerdo exactamente que dijo. De hecho, para evitar que la yonki acabase de sacarlo de quicio la tomé por el cuello, le pegué un porrazo contra la pared y la dejé ahí, medio sostenida en el aire en lo que intentaba que Rag se relajara un poco. Justo entonces el jefe del estudio empezó a hacer ruido. Nos giramos para mirarlo y empieza a soltar espumarajos por la boca. Lo hevisto otras veces, ahogados en su propia mierda a causa de una sobredosis. Frunzo el ceño y miro a Rag. No quiero soltar a la yonki por si se le ocurre hacer algo. Creo que Rag me entiende y se dirige al jefe. Vuelvo a centrar la mirada en la yonki, que empieza a forcejear. Empiezo a estrangularla para que deje de forcejear y se quede quieta. Consigo que se “relaje” con la falta de aire pero continuo manteniendo la presión para que no se mueva mientras ella recupera algo el aliento. Esos segundos han sido suficientes para que cuando vuelvo a girarme veo como Rag ha cortado el cuello del jefe del estudio con una cuchilla de afeitar y empieza a desangrarse a un ritmo alarmante. Me paralizo. No entiendo absolutamente nada aunque dentro de mi esperaba un desenlace por el estilo. El tipo igualmente estaba muerto si no en ese momento en otro. Se habría ahogado y Rag… había acelerado el asunto. Supongo que no pensó en ningún momento en salvarlo. Lo cierto es que yo tampoco lo habría hecho después de todos los problemas que nos ha dado. No me da ninguna pena.

|WHAT YOU HAVE BECOME|

Y ahí estoy yo. Con la yonki de mierda contra la pared, estrangulándola mientras veo como el jefe del estudio acaba en el suelo, ahogado en espumarajo y su propia sangre. Como si nada. Un tipo menos, un yonki menos, un problema menos. El siguiente problema estaba en mis manos. Nunca pensé que acabase aquello así. Nunca. Jamás. Sin embargo, yo sabía que tal y como habían evolucionado los asuntos no había otra vía. Apreté las manos sobre el cuello de la yonki. No había otra vía, no si no quería acabar en prisión con Rag. De esa forma quizás había otra oportunidad. Aparto la vista mientras la estrangulo hasta que empieza a perder las fuerzas. En un momento de lucidez en medio del caos que es mi cabeza le digo a Rag que encuentre alguna jeringuilla de la yonki. Me la cede y con la tipa medio muerta ya le acabo clavando la jeringa en el cuello, tirando de la misma para luego abrir la herida. Veo como la vida desaparece de sus ojos mientras cae al suelo, llenándolo todo de sangre. Quedo aterrado y no recuerdo mucho más. La huida en coche, flashbacks del Sheriff intentando darnos el alto. Salir corriendo campo a través mientras grito como un poseso hasta que finalmente caigo taseado al suelo. Lo cierto es que el piñazo que me pegué contra el suelo me devolvío a mí, lo suficiente para mantener la boca cerrada mientras acababa de procesar. Era un puto asesino. Me había cargado a una tía que igual tenía familia, amigos. Alguien que ha dejado de existir. Por mi mano. No…

|HOW TO DEAL WITH MURDER|

Todo lo sucedido lo recordaré y me perseguirá en mis pesadillas durante toda mi vida. El instinto inicial era echarse a llorar, confesar lo sucedido, esperar que no me jodieran en exceso, pero no solo pendía mi vida de aquello, también la de Rag. Tras arrastrarme el sheriff monte arriba ya que yo estaba literalmente bloqueado, me montaron a una unidad y ví como hacían lo similar con Rag. Por suerte, supongo, nos subieron al mismo vehiculo. No podíamos hacer más. Estábamos jodidos, pero pudimos coordinar una coartada. Los dos yonkis habían causado problemas, posiblemente se habían peleado. Supondríamos que se habían matado mutuamente, seguramente por droga, la yonki le había degollado el cuello con la navaja y el otro le habría clavado la jeringuilla a la otra. Habrían caido ambos al suelo y no habrían podido contener las heridas. Sería entonces cuando nosotros habríamos entrado y asustados por la escena salimos huyendo. Era sorprendentemente creible. Me memorizo la historia hasta que nos llevan a comisaría. Me relajo algo y dejo de pensar en todo. Creo que Rag intenta hasta bromear conimgo para relajarme. Pero yo no puedo con todo.

El terror empieza cuando me meten en preventiva mientras interrogan a Rag. El tiempo se dilata eternamente. Intento prepararme mentalmente para lo peor. No se que esperar de todo aquello. Finalmente decido mantenerme en lo hablado con Rag, la cuartada que nos habíamos inventado y ceñirme a la misma, intentar que nos libremos del asunto. Finalmente, llega mi turno. Un Sheriff bastante tosco me lleva a medio rastras hasta la sala. Está vacía. Me deja ahí de pie un buen rato. Finalmente me pregunta, con poco interés, qué había sucedido. Le cuento nuestra historia, que no tenemos nada que ver y que huimos al asustarnos del asunto. Me insiste en que eso no se lo cree nadie. Me mantengo en mis trece, aunque a lo largo del interrogatorio acabo llorando. Por la presión, por los nervios, por el miedo, por todo. No se si eso lo hace más creible o no, pero es una de las sensaciones más amargas que recuerdo. El conjunto de culpa por el asesinato, miedo de ir a prisión, asco por el tipo ese, pánico de joder a mi hermano, terror por acabar muerto en prisión, la presión del sheriff que quiere que confiese. Todo aquello tenía que salir por algún lado y bueno, mejor eso que acabar cantando, o eso pienso en perspectiva.

Lo siguiente no lo entiendo y no lo entendí en aquel momento y solo posteriormente medio entiendo por donde va el tema. El Sheriff con un ego y unos aires de superioridad y de tener todo bajo control se acerca a mí y me planta el brazo sobre el hombro. Se queda ahí un rato evaluando mi reacción. Intento imaginarme un témpano de hielo, peor se que mi cara se desfigura y el tipo encima sonrie. Rag, desde preventiva ve el gesto y empieza a rabiar. Finalmente el tipo suelta en voz baja un “Espero que sepas estar con el vencedor o estarás jodido”. Igual no fueron palabras literales pero la idea quedó clara. El tipo se cree el señor de Paleto, o posiblemente del estado, y que tiene todo bajo control, y quiere que le siga cual perrito faldero. Tras ese gesto, me manda a calabozos y finalmente me trasladan a prisión. No entiendo ni de qué se me acusa, ni porqué se me retiene. Manda a algún lacayo suyo a finalmente procesarme y así es coom paso un año en la maldita prisión. Por huida de la justicia. Junto a Rag. Asumimos que no había pruebas suficientes aunque el Sheriff se había marcado el tanto como de que le debíamos un favor, que nos había librado de 10 años de pena por el asesinato. Sea cierto o no, el tipo está forzando a que le debamos el “favor” y estoy seguro que va a intentar cobrarselo, aunque no le corresponda. Estoy, estamos, jodidos.

|EVOLUCIÓN PSICOLÓGICA|

-Carácter inocente: Los recientes acontecimientos han minado el caracter inocente de Lean. Bajo el nivel óptimo de presión ha sido capaz de asesinar a una persona, cosa que le pasará factura psicológicamente hablando y cambia su forma de ver el mundo, ya no es el mismo chico inexperto. Aún así mantendrá muchos rasgos inherentes propios que se espera se vayan perdiendo con el tiempo.

-Carácter influenciable moderado: Lean empieza a ser consciente de sus actos y repercusiones, por lo que tratará de evaluar las opciones algo más en términos propios y no tanto depender de otras personas. Sin embargo, dada la historia ocurrida entre Lean y Ragnor, Lean se ve enormemente influenciado por la opinión y decisiones de Rag. Confía ciegamente en él y no se cuestiona en exceso sus opiniones o acciones. Puede estar de acuerdo o no, pero se deja guiar igualmente por él.

-Tendencia a la depresión moderado: De nuevo tiene algo que le importa realmente y por lo que está dispuesto a luchar. Eso le da cierta fortaleza mental para enfrentarse al mundo y verá el mundo desde un prisma algo menos negativo.

-Nuevo rasgo: incipiente psicopatía: El asesinato a sangre fría, y casi por inercia bajo el prisma de presión propia y externa ha dejado entrever una incipiente psicopatía. En cualquier caso sufre de remordimientos y se encuentra alterado por lo hecho. Trata de autoconvencerse de que era lo correcto y solo el tiempo dirá si llega a creerselo. El desarrollo de esta psicopatía o no dependerá de numerosos factores de su entorno próximo y los refuerzos positivos y negativos que reciba.

-Nuevo rasgo: temeroso: Lean está aún procesando las consecuencias de sus actos y es temeroso en todos los problemas que pueden acarrearle a él personalmente y a sus cercanos. Le da muchas vueltas a las cosas para miminizar riesgos hacia él y los suyos, lo que lo hace también poco ágil o veloz a la hora de reaccionar ante algunas circunstancias.

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Lean “Brujo” Renner, desde el oscuro Nuevo Orleans

|JUST A MATTER OF TIME|

Era cuestión de tiempo. Desde que he llegado a San Andreas no he sido especialmente un santo. Lo cierto es que mi pesadumbrez y pocos incentivos para tirar para adelante me han hecho ser más descuidado y más lanzado en cuanto a las cosas que hacía, sin valorar por completo todas las repercusiones. No daba para mucho más. Tampoco tenía mucha alternativa. He intentado siempre mantenerme al margen de los problemas, y aún así los problemas han llegado a mí, así que desde que llegué, he optado por otro prisma: si los problemas vienen a mi, que al menos esté justificado que vengan. Y en gran medida gracias a Rag, he hurtado, atracado, robado, golpeado, extorsionado y amenazado para seguir un día más.

Sabía a lo que me atenía. Pasé un tiempo en calabozos como consecuencia de la huida de la justicia y el asesinato, no demostrado, del estudio de tatuajes de Paleto. Sorprendentemente nada comparado con ahora.

Andaba con el presidente, Flame, y una cosa llevó a la otra y acabamos robando un vehículo y atracando una gasolinera. Necesitaba la pasta con urgencia y bueno, me acompañó el presi (no entiendo por qué acompaña a un simple prospect cuando debía ser al revés, pero él es así). Tras salir huyendo en el vehiculo robado, nos seguía un helicoptero y al menos tres patrullas. Al final de la carretera había otro patrulla cruzado en mitad. Pinchos a ambos lados. Caimos al río Zancudo y tratamos de continuar a pie, con poco éxito. Aquello es un pantanal y no pensaba meterme por ahí, sabiendo de los caimanes que lo habitan. Un error. Un simple error es suficiente. Unos pocos de años, intento no recordar el tiempo perdido. Demasiado de tiempo en la Federal.

|BEHIND BARS|

Ruidos, risas frenéticas, llantos, gritos, golpes, tembleques, susurros amenazantes, sombras proyectadas contra los ladrillos de hormigón a través de los barrotes, goteo constante, golpes de algo metálico, los pasos del guarda que anda de guardia.
Nunca sales de prisión. Todo eso queda contigo. Simplemente aprendes a vivir con ello. Eso intento. Y si no lo consigo me anestesio hasta olvidar, hasta no pensar.

Puede decirse que he tenido hasta suerte. Esto me llega a pasar hace unos años y estoy muerto. Suerte, nótese la extrema ironía, de ser encarcelado con el presidente. Seré un triste prospect, pero el club tiene sus contactos ahí dentro y sabe mantenerte con vida. De otra forma, no habría pasado de la semana. Carne fresca, inocente. Pasamos las primeras semanas aún adaptándonos al asunto. El estricto horario para todo, cómo y con quién puedes hablar, qué se puede y no hacer. Lo cierto es que me recuerda un poco al instituto en ese sentido, pero aquí no te meten la cara en el retrete. Bueno, en realidad sí, pero ese es solo el aperitivo y luego probablemente te pinchen o esparzan tus sesos en el pasillo. La clave para la supervivencia es, al final, estar en una banda. Aún así, desde entonces, duermo con un ojo abierto.

Evitamos los problemas durante los primeros meses y yo empecé a relacionarme algo con los negros y empecé a conocer por mi cuenta todo aquello. La pena del presidente era mucho menor a la mía y era cuestión de tiempo que me encontrase solo. Obviamente no me dejarían a mi suerte pero era evidente que no era igual proteger al presidente y por extensión a un prospect que a un prospect solo. Necesitaba mi propio grupo dentro. Reuní algo de pasta ahí dentro y conseguí que un guarda metiera tabaco. No era mucho pero el tabaco granjeaba buenas relaciones. Yo le daba la vuelta a conseguir meter otras cosas, pero llevaría tiempo y contactos que yo no tenía.

Para cuando el presidente finalmente acabó su condena, yo tenía ya al menos una mínima supervivencia garantizada. Antes de marchar el presidente me entregó un pincho que protegí como si mi vida dependiese de él, pues bien era así. El tema del tabaco permitió que el resto de mi condena fuese lo más amena posible. Tuve problemas con unos nazis, o no yo directamente pero sí los negros con los que mantenía un grupo, que acabó saldado con sangre -como es habitual- y más allá de algun sobresalto adicional conseguí pasar mi tiempo haciendo algo de deporte en el patio y pasando lo más desapercibido posible. También recibí algunas visitas, especialmente de Rag que no paraba de insistir en que si necesitaba algo apuñalaba a un guardia y entraba por la puerta V.I.P., a lo que yo me reía tras negar aún sabiendo que hablaba demasiado en serio. Sé que ha pasado continuamente por prisión, y que para él es algo habitual, pero no lo quiero aquí dentro. Además él es blanco como la leche, y eso nos jodería a ambos si intentamos ayudarnos aquí dentro.

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Lean “Brujo” Renner, desde el oscuro Nuevo Orleans

|VUDÚ|

Mi tía siempre ha sido la más santa de la familia. Desde críos la recuerdo contándonos cosas de lo que por entonces entendía que era la fe católica. Esto era herencia principal de los europeos en Nueva Orleans, pero siempre había algo más. Había algo que callaba, algo que con total consciencia omitía. Sus relatos no concordaban exactamente con lo que luego podías escuchar en la iglesia del barrio y existían lagunas intencionadas. Por aquel entonces yo no era más que un crío y no recuerdo si llegaba a importarme tanto como para preguntar o si me mandaban cualquier cosa con tal de no contarme todo.

Cuando murió padre, yo tendría unos 8 años, o algo más. Fue un periodo tan denso y se me hizo tan eterno que cuesta recordar exactamente. Madre estaba destrozada y fue mi tía la que se encargó de todo. Recuerdo además una discusión, entre ambas hermanas, madre y tía, sobre si ya eramos lo suficientemente mayores para dejar de vivir en una burbuja.

Padre era una persona muy querida en el barrio y en la comunidad. El houngan encargado de la ceremonia no paraba de mirarnos a mi y a mis hermanos y seguidamente a mi tía y mi madre. No tengo detalles nítidos de todo lo demás, pues el shock de la muerte de padre sumado al shock de lo que sucedió en su funeral. Tal y como lo veo hoy, no fue más que un funeral vuduista corriente. Pero por aquel entonces en mi familia se llevaba medio en secreto. No estaba bien visto el vuduismo, y el rechazo de partes de la sociedad han hecho que la religión vuduista se haya camuflado con la cristiana. Cuando me hablaban de Dios, realmente se referían a Bondye, por eso siempre faltaban cosas en las historias. Porque Bondye no es como el Dios cristiano. Cuando hablaban de San Pedro, realmente me hablaban de Legba o Papa Legba… Y así con santos y ángeles para referirse a los lwa. Y entre cánticos, danzas y extrañas palabras y referencias a lwas que entonce no conocía, despedimos a padre.

Es extraño como desde entonces, de algo que me era oculto, el vuduismo ha influido tanto en todo hasta hoy. Desde padre, pasaba mucho tiempo con mi tía, que nos cuidaba a mi y mis hermanos. Yo era el más repelente preguntando por todo aquello. Lo cuestionaba todo y necesitaba saber de todo aquello. Así conocí realmente como era todo, Bondye y su indiferencia, los lwa que interceden entre Bondye y los humanos, y su forma de ser y de satisfacerlos, cada uno con sus gustos peculiares y su carácter.

Los Rada lwa son los lwa más antiguos, casi todos hacen referencia al agua en algún momento, pues son los primeros lwa de cuando mis antepasados estaban en África. Son lwa bastante amables y complacientes, dispuestos y tranquilos si se les sirve y tratan bien. Suele gustarles el blanco y son los primeros en ser invocados. Los Petro lwa son de corazón ardiente, belicosos y agresivos, nacen de la lucha de los esclavos en el nuevo mundo, en Haití y en Nueva Orleans. Suelen estar relacionados con el rojo y se ha de ser muy prudente a la hora de referirse a ellos. Y por último tenemos a los Gede lwa, espíritus de los muertos no reclamados, son ruidosos, groseros, picantes y, claramente, divertidos. Se la suda todo de lejos, pues no tienen nada que temer ni consecuencias que afrontar. Por alguna razón les encanta frotarse los genitales con ron picante, comer guindillas y hacer bailes sexuales.

|HOUNGAN|

Tras todo lo sucedido, y por insistencia de mi tía, y porque todo aquello era reconfortante contra la mierda que vivía día a día y le daba sentido a mi vida acabé muy unido a mi parroquia. Mi asogwe houngan, que afirmaba ser descendiente de Mackandal, el houngan que inició la rebelión esclava de Haití, y en parte la razón por la que el vuduismo está muy mal visto y perseguido desde entonces en Nueva Orleans, se ocupó de que pese a mi corta edad, fuese uno más y participase plenamente en las liturgias y rituales. Llegado el momento, me preparó para ser sur pwen houngan, pero todo se fue a la mierda tras iniciarme como houngan. Sucedió lo de mi madre y ya no podía ocuparme de los asuntos de houngan hasta que finalmente acabé en Liberty y por último en San Andreas.

Como houngan me correspondía ayudar en la atención de la comunidad, y posibilitar la intervención en el plano material de los lwa, de cara a conseguir curaciones, información o influir en la naturaleza y los acontecimientos. No llegué a hacer gran cosa, pero el asowe houngan hacía curaciones, ceremonias para llamar o apaciguar lwas, realiza iniciaciones, interpreta sueños, adivina el futuro, lanza hechicos y protecciones y prepara sacrificios y hierbas para cuidar y curar a la comunidad. Realmente luego participaba toda la comunidad, y tenía su propio hounganikon que dirigía la liturgia, aunque luego el centro del servicio siempre era el montado por el lwa.

Los lwa se manifiestean en este plano mediante la montura. Normalmente es el houngan el que actúa de “caballo” para el lwa, que se manifiesta a través de él con lo que un cristiano llamaría posesión. Es un suceso bastante duro, y no todo el mundo está preparado. De hecho, por suerte, supongo, siempre he sido yo, no ha venido Papa Legba a traerme a ningún lwa, aunque me estaba preparando para ello.

Cuando sucedió la enfermedad de madre dejé todo atrás, como si no hubiese pasado. Quizás erré al intentar solucionarlo por mis medios cuando debí haber ferozado mi fé en que con la ayuda de los lwa podría salvar a madre. Renegué de todas esas enseñanzas. Las usé para ganarme la vida, sacar dinero y pagar las facturas, como un auténtico apóstata. Y sin embargo tras todo eso, la muerte de madre, la soledad, el tiempo en Liberty y estos duros tiempos en Paleto, me veo pensando en todo esto de nuevo.

Todo esto no acabó con mi partida de Nueva Orleans y lo que en su día me parecía mera religión, una herramienta para sobrevivir, algo en lo que se cree aunque en el fondo no sepas si es o deja de ser, cada día tengo más claro que es. Y es mucho más real que muchas cosas que me rodean.

|EVOLUCIÓN PSICOLÓGICA|

-Retorno de su fe vuduista. Volvera a ver el mundo desde un punto de vista vuduista de los hechos. Bondye y los Lwa, o su concepto de ellos, influirán en sus decisiones y andará con la cabeza más en el plano religioso que en el real.

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Lean “Brujo” Renner, desde el oscuro Nuevo Orleans

|COMO ELEFANTE EN UNA CACHARRERÍA|

A veces miro atrás y estoy seguro que nunca pensé que estaría donde estoy. La vida es una puta, pero hasta ahora me podía considerar hasta medio normal. Los continuos problemas, especialmente con Hank. No sé que le pasa a ese tío, que viene a decirme que todo mal, pero para todo mal él. Los últimos encuentros han sido tensos en el mejor de los casos. Además de las agresiones, que en el fondo me importan un carajo más allá de darle las tortas de vuelta si se excede, es la chulería y altitud con la que pretende que me “comporte” cuando veo claramente que él hace lo que le da la gana y no lo que “predica”.

Todo explotó cuando, por defender a Rag, acabaron quitándome la doble banda, por meterme donde no me llamaban. Pasado un tiempo intentó explicármelo, y fue a peor. Me intentaba hablar de lealtad, respeto y mierdas varias. Entiendo perfectamente a qué se refiere, pero acabé llamándolo hipócrita de mierda, porque por mucho que me explicara aquello, eso que decía no era real, o no era real con él. Eso no hizo más lanzar leña al fuego. Me amenazó de muerte. La presión del club no le dejaría hacer eso, pero me quedó clarísimo que lo haría y lo habría hecho de no ser porque acabaría yendo el club por él y, porque en el fondo estaría dándome la razón, estaría confirmando lo que yo le decía, y un prospect de mierda que la liaba y no tenía ni puta idea no podía estar dándole una lección de moralidad a un full color subidito.

Estoy seguro de ello porque podría haberme matado ahí mismo. Y lo deseaba, lo veía en su mirada. Una parte de mí estaba esperando un tiro en el momento en el que me giré para marcharme. Creo que nunca había estado tan consciente de lo delicado y dificil que era mantenerse con vida. Papa Legba estaba conmigo, lo había visto en las cartas. El final no era ahí y no era de esa forma, había mucho aún en camino y aún así temí que mi capacidad de adivinación me hubiese jugado una mala pasada.

Bueno, y como olvidar cuando a causa de todo esto el propio Rag me soltó que no me metiera en sus asuntos y que estaba lastrándole en su camino en el MC. Lo cierto es que me sentía bastante engañado. Ruth me contaba muchas cosas pero empiezo a comprender que las idealizaba, era un viejo añorando lo que él había vivido en el pasado, endulzando la realidad para, supongo, convencerme de algo, darme un rumbo, de venderme la moto, literal. Así que bueno, los mandé a todos a la putísima mierda y les solté todo lo que pensaba de ellos y del club. Una amenaza más de muerte a esas alturas y con el calentón me preocupaba poco.

|COMING THRU’|

Pasado un tiempo, me estoy dando cuenta de que igual pido demasiado. Tengo claro que Ruth es un viejo idealista y la realidad suele estar manchada de barro. No puedo pretender salir de una ciénaga y sentarme en un palacio. Me gusta la mierda que hago y estoy empezando a comprender lo que hay y el por qué. Sigo teniendo razón en lo que dije y se que por eso no me han pegado tres tortas de más y me han lanzado a un agujero, y también empiezo a ver cómo funcionan las cosas. Por otro lado no solo no tengo otro sitio donde ir, sino que mi gentes está ahora aquí, así que empiezo a pasar por el aro, o al menos me relajo.

Como sigo por aquí, y ya les he soltado de todo, en gran medida me tratan distinto, ya saben lo que hay y ellos también han cedido. Ya no son las cosas porque sí, ya hay algo más. O incluso me dicen abiertamente que eso no lo quiero o puedo saber, yo me callo la boca y hago lo que me piden. Quizás sea algo más de confianza que antes no era tan clara.

El tiempo pasa más rápido que nunca. Entre el club, los ligoteos, las tiradas de carta a gente, el taller y el bar no doy a basto. Y finalmente mi hermano Rag se convierte en full color. Me siento raro. Debería alegrarme por él, y en el fondo lo hago, es lo que él quería desde hace mucho y tiene más madera de MC que yo. Es decir, ha pasado por puta mierda y es tan cabeza loca y cree tan firmemente que no piensa las cosas, es una bala que una vez disparada no para ante nada. Tras darle varias vueltas me doy cuenta de que no se hasta que punto yo quiero eso. Es decir, ahora mismo el club es una gran parte de mi vida, pero no se si quiero que sea toda. Se además que una vez dentro, todo va a cambiar y no es tan fácil despegarse. ¿Y si no valgo?

Le echo un par de cojones. Me convenzo de que lo peor ya lo he pasado, me he quitado a Hank de encima y ahora está el primo, que parece que tiene las cosas más claras sin olvidar que Serpiente parece que está pendiente de mí, como lo hacía Ruth. Y parece que me compensa y me gusta, que no tendría sentido abandonar ahora, y que es una parte importante de mí, que sea la más importante no debería ser demasiado cambio. Y si todo eso no vale también me digo que no tengo donde ir, aunque no es que eso último me guste mucho decírmelo o admitírmelo, porque tampoco tenía donde ir cuando salí de Nueva Orleans y fui a Liberty, y cuando lo de Liberty City tampoco tenía donde ir y acabé en Los Santos. Life is a bitch.

|EVOLUCIÓN PSICOLÓGICA|

-Tendencia a la depresión aminorada por completo. Renner ha pasado por suficiente en poco tiempo, ha aguantado el tirón y ve las cosas desde un prisma casi opuesto al inicio de esta historia. Quizás sigue siendo algo conformista y poco ambicioso pero por lo menos ha dejado de lado su fase más depresiva y tristona.

-Confianza en sí mismo. Enlazado con lo anterior, se le ve algo más decidido y seguro de si mismo. Empieza abromear y a hacer el tonto, como lo haría cualquier persona joven y despreocupada que busca divertirse. Sigue siendo algo temeroso en muchos aspectos, pues se toma muy en serio las consecuencias de las cosas que hace y dice, pero intenta olvidarlo u ocultarlo.

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Lean “Brujo” Renner, desde el oscuro Nuevo Orleans

|GETTIN BOOZED|

Hacía ya tiempo que andaba mosca con Rag. Realmente no era mosca. Él había pedido su espacio, porque lo estaba “lastrando”. Pues ale, ten espacio y así no puede echarme la culpa a mí. Ahora encima era full color, así que el porculo, por desgracia, no iba a ser entre hermanos, sino de full a prospect, así que no tenía buena pinta el asunto. No sé por qué se comporta como tremendísimo gilipollas conmigo desde que me metiese en esa puta pelea de mierda. Él sabrá lo que hace.

Así que bueno, se le ocurrió jugar a una versión del beerpong, el whiskypong, así que tengo la maravillosa idea -nota mental: no picarme con Rag a beber- de jugar con él. Saco la mesa de pingpong desastrosa del bar y la ponemos en mitad de la plaza, y empezamos a jugar. Ya de por si sospecho que había más vasos en mi lado, porque ya iba afectado por la cerveza. El caso es que ni acabar. Chupito tras chupito aquello no acababa y no había forma humana de ganar. Creo que poté alguna moto, o el bar, o dios sabe qué y alguien me arrastró a casa. Lo se porque la puerta estaba cerrada con la llave dentro y la chupa hasta bien colgada. Pues se lió después de todo aquello.

|GETTIN’ DIRTY|

Un papanatas que había subido a Paleto con un grupo grande a hacer turismo o algo andaba por la zona durante la partida de whiskypong. El caso es que después se ve que la había liado, era un chulito de mierda que acabó pasando por encima de un par de motos con su coche, o algo así, por lo que estaba ya en búsqueda y captura para darle un par de tortas y sacarle pasta.

Rag descubre que trabaja de camarero en una discoteca. Algo así como una subcontrata, así que nos plantamos por allí. Resulta ser la disco de JD, al que asiduamente le tiro las cartas, así que me cuelo dentro y busco al tipo. Es muy característico suyo un sombrero de paja cochambroso. Y allí está, un tipo con sombrero de paja, y vestido cual pijo de blanco y azul, como el que va a su boda. Bueno, no me visto así ni aunque me apunten con una pistola. Hay bastante seguridad y no voy a liarla en la disco de mi cliente. En cualquier caso le pregunto a él ya Ty por el papanatas. Esperamos a que acabe aquello y decidimos pillarlo fuera. Cuando acaba la fiesta la partida de caza ha sido ampliada de nosotros dos a unos cuatro miembros del club. Se pone interesante todo.

Parece que trabaja con las bailarinas, cuando salen todos los empleados se sube en una limu y lleva a las bailarinas a una oficina cerca del Pier. No queremos hacer un estropicio, demasiada gente para un gilipollas. El Romano, más listo que el hambre, se acerca a preguntar algo, para ver si saca algo. Creo que le pregunta por una discoteca, y por lo que se ve se dirige hacia una que está abierta. Volvemos a seguirlo. Demasiada gente alrededor aunque está solo en una moto ahora. Llegamos al sitio y aparcamos, me doy una vuelta alrededor. Me llama Romano: “pégale un tiro y te saco de aquí” y me cuelga.

Mi cara debe ser un puto poema. Miro alrededor y luego me acerco al tipo. Empiezo a improvisar y le hablo algo, pues parece que se marcha. Le pregunto por el sombrero, dice algo de ser norteño. Cuatro tonterías más. Viene una tipa que creo recordarla de Paleto también, de esa noche, disimulo en lo que se quita de enmedio. Divago sobre el norte, preguntándole por él y ahí es cuando me calienta los morros lo suficiente como para pegarle el tiro. “Hay unos moteros de mierda que algún día voy a ir y los voy a poner a todos, pero el resto todo bien”. A lo que le respondo ocn un un “Si, ¿no? Qué divertido. Pues igual te mandan saludos”, a lo que sin pensarlo ya he apretado el gatillo tres o cuatro veces.

Cae al suelo a cámara lenta, en lo que Romano ya está acelerando y acercándose a mí. Me quedo quieto en shock. No sé que me pasa por la cabeza hasta que el acelerón de Romano junto a mi me levanta. Me subo a la moto cuando recibo un disparo en la espalda, pero ya estamos en camino. Su putísima madre, que me acabo de cargar a un puto tío en la puta puerta de una discoteca. Qué cojones loco. Que puto haces con tu puta vida.

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